viernes, 2 de julio de 2010

El mundial como contrapeso

Hasta ahora hemos analizado diversos aspectos del mundial. Hemos visto cómo el fútbol ha ido cediendo a la mentalidad actual y como, a pesar de esta "decadencia", sigue siendo un deporte que exalta y anima a miles de personas. Hemos visto también las implicancias económicas de este mundial. Pero, ¿Cómo relacionamos esto con el mundial de fútbol? ¿Por qué deberíamos preocuparnos de seguir manteniendo vivos los mundiales de fútbol, si el deporte en sí mismo nos está deshumanizando? ¿Por qué fomentar los mundiales, si cada vez son más utilizados como herramienta de marketing?

Toda la competencia futbolística internacional está centrada en los mundiales de fútbol. Las eliminatorias buscan hacernos clasificar e incluso los amistosos buscan prepararnos para los duelos decisivos. Todo es sobre el mundial. Esto nos lleva a plantear que la copa del mundo es la única gran instancia que permite que el fútbol siga siendo el deporte rey y logre sobreponerse ante cualquier obstáculo que se le ponga por delante. Pero, ¿Por qué?

El representar a tu país, el poder, con un simple gol, unir a miles de personas bajo un mismo grito e incluso llevar la alegría a un país azotado por la catástrofe son cosas que no podrían suceder si no existieran los mundiales de fútbol.

Los jugadores desean ser convocados a los partidos, desean poder jugar mejor por su país que por su club. Desean brillar y llevarle alegría a su gente. Por otro lado, la gente tiene la oportunidad de disfrutar, relajarse y celebrar junto a los suyos. Esto hace que el fútbol se convierta, desde todo lo que hemos hablado anteriormente, en un deporte hermoso. ¿Cómo poner en duda, entonces, la labor que este acontecimiento mundial en el mundo actual?

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